No se puede elegir un alojamiento mejor en Besalú. No solo por ser un edificio histórico, una casa con voz propia y un pasado que contar, no sólo por su ubicación inmejorable en la entrada del maravilloso puente, ni siquiera por la magia que transmite , ni por las maravillosas vistas desde la terraza de tu habitación. Eso bastaría para darle la máxima puntuación a esta casa, pero esa valoración sería insuficiente para agradecer lo más importante; la maravillosa atención y entrega del personal de este alojamiento. El trabajo silencioso, con una solicitud y un mimo admirables de Rosa. La atención con una amabilidad exquisita y la mayor simpatía de María José, cuidando cada detalle para que te sientas mejor que en casa desde el primer café. Y, por encima de todo, la magia de Montse que todo lo envuelve desde el momento que te presenta a la casa con todo el amor posible, su sonrisa permanente, la paz profunda que de ella emana y su gran sabiduría que no duda en compartir. Los breves momentos que compartimos con ella quedan para siempre en nuestros corazones. Un alma pura y gemela cuyo recuerdo nos acompañará siempre. Muchas gracias Els Jardins de la Martana, Muchas gracias María José y Rosa, Muchas gracias Croqueta. Un abrazo muy fuerte, muy fuerte Montse
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